Quedan para el Martes Santo

martes, 20 de abril de 2010

Señora de la Trinidad por Jose Miguel Varona Luque

Aparece la tarde de un Martes Santo entristecida, pues sabe que, el Nazareno saldrá de la trinidad. Pero a pesar del presagio de agua y de llantos de nazarenos, esa tarde dejo que de la trinidad saliera ¡la Estrella de la mañana!, ¡la llena de Gracia!. Su hermosura se fundía con el aroma de las rosas, la Señora de la Trinidad, saliste por esa puerta, y la tarde empezó a radiar pues salía a Córdoba la Madre de Dios, ¡La Reina de la Trinidad!.

Con paso alegre pero elegante camina María Stma. De la Trinidad, pues como Cristo en la cruz dijo: hijo ahí tienes a tu Madre, los costaleros de nuestra hermandad van pregonado aquí tenéis a nuestra Madre de la Trinidad.

Un caminar elegante, pero, si algo hay que destacar fue la calle San Felipe que se torno tristeza y alegría. La primera parte esta calle se torno amargura, cuando instantes antes su hijo en el velo de la Verónica su Faz dejo graba, entonces llego la Madre de la Trinidad, marcha triste, al entrar lloraba sin consuelo y sus costaleros la mecían para que dejara de llorar. La tristeza se torno alegría cuando en una lluvia de pétalos se vio envuelta y un canto angelical, del Ave María, le saco una sonrisa a la Señora de la Trinidad.

El Martes Santo finalizo cuando una desgarrada saeta le canto una niña a su Madre de la Trinidad y la Señora entró para espera un nuevo Martes Santo para su Gracia poder derramar.