Quedan para el Martes Santo

lunes, 19 de abril de 2010

Sentir Costalero por Carlos David Lara Luque

"SENTIR COSTALERO"

El sentimiento de ser costalero no se puede expresar. Es algo muy especial y difícil de explicar.

Situémonos en una calle estrecha de la Judería, en la que un padre y un hijo, se aproximan para ver pasar a una Hermandad.

- Papá, ¿por qué venimos aquí?

- Porque quiero enseñarte algo que hace tiempo, tu abuelo a mi me enseñó: " EL SENTIR COSTALERO". Acércate un poco más.

- ¡Hay mucho humo papá!, y la gente no deja de empujar.

- Eso es lo bonito hijo. ¡Mira, mira! ¡Por ahí viene el Palio!

- ¿Qué Virgen es esa?

- Es la Virgen de la Trinidad.

El niño, atento a todo lo que pasaba a su alrededor, entre empujones y aplausos, empezó a embriagarse de aquel fervor.

- Papá, ¿por qué esa nube de incienso? ¿por qué van esos hombres debajo? por qué el hombre que va delante les dice tantas cosas?

- Hijo, esos hombres son costaleros.

- ¿Costaleros? ¿Qué significa "SER COSTALERO" ?

- SER COSTALERO es algo muy grande. SER COSTALERO es una forma de agradecerle a Dios y a la Virgen todo lo bueno que hacen por ti.

- Pero ... el paso pesa mucho, ¿no?

- ¡¡Que va, hijo!! Cuando eres un costalero de verdad, el peso no se nota porque lo llevas con el corazón.

- ¿Con el corazón?.

Mientras el niño buscaba significado a esa respuesta, el palio seguía adentrándose en la calle, cada vez más estrecha.

El capataz gritaba: - ¡Venga "ARTISTAS"! ¡Duro con Ella Hermanos!

- Papá, papá. ¡Vamos detrás!, que he oído decir a un costalero que en las Tendillas lo van a bordar.

Corriendo por las calles antiguas, para poder coger un buen sitio, y seguir aprendiendo un poco más.

- ¡ Tranquilo chiquitín! No corras más, que está ahí el "bacalao" y se oye la banda soplar.

Llega el palio a la plaza. Una marcha fúnebre suena, y la plaza entera, sin ruido queda.

- Papá, papá, ¿por qué se callan todos?

- ¡Shcsssss ... ! Habla bajito que estos momentos es cuando un costalero se hace de verdad.

- ¡Papá! - dice el niño en voz baja - ¿Por qué llora el capataz?

- Porque le está hablando la Virgen

- ¿La Virgen?, Si la Virgen no puede hablar.

- Sí habla hijo, en cada levantá, en cada arriá. en cada mecía habla, y en cada chicotá. Pero solo muy pocos, hijo mío, la saben escuchar.

El niño mira fijamente al capataz.

- ¡Qué bonito sería ser CAPATAZ! papá. Pero yo quiero ser costalero de los de verdad; y poder sentir su peso, y también yo poderla escuchar.

- ¡Tranquilo, chiquitín! que todo llegará.

Pasó el tiempo, y al fin llegó.

- ¡Mamá! Prepara mi esparto, mi faja y mi costal, que hoy es mi primer día, como costalero de la SANTA FAZ

Fdo. Carlos David Lara